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Especial A
Septiembre de 2020.

COVID-19 desde el punto de vista de un especialista en gastroenterología

Dr. José Luis González Linares
Médico Especialista en Gastroenterología y Endoscopia Gastrointestinal
Contacto: [email protected]

Una nueva infección pandémica no es algo nuevo ni tampoco inesperado, las epidemias y pandemias tienen presentaciones cíclicas. La actual pandemia por COVID-19 era esperada —no necesariamente por este agente— e, inclusive, se había confundido con algunos brotes que se han presentado en las últimas décadas, pero no fueron tan devastadoras. Ejemplos de este fenómeno fueron la influenza H1N1 (ocurrida hace poco más de diez años) y, más cerca de estos tiempos, la aparición de algunos coronavirus como el SARS-CoV-1, que afectó buena parte de Asia y Medio Oriente.

Podemos decir que la pandemia actual por COVID-19 ha puesto en evidencia ciertos comunes denominadores a nivel mundial. El primero es el desconocimiento general en torno a un virus con nuevas características y, por consiguiente, afecciones nuevas, no solo respecto al contagio, la evolución de la enfermedad, los órganos afectados y, por supuesto, la cura o prevención, sino también en la probable inmunidad que se puede alcanzar para este coronavirus. Algo que sucede con todas las enfermedades inéditas es la propensión generalizada para abordar la patología desde distintas disciplinas y especialidades, no siendo necesariamente fructíferas las aportaciones de muchas de ellas. En este caso, de primera instancia se pensó que era una enfermedad principalmente respiratoria, después hematológica y así en otras especialidades médicas. El desconocimiento ha llevado a acciones de “prueba y error”, siempre matizadas por tintes políticos, culturales, sociales y económicos. Todas estas intervenciones han tenido grandes variantes de éxito y fracaso en las diversas regiones del mundo. Hay países con respuestas muy favorables a la propagación de la infección y otros con resultados negativos. Desgraciadamente, en México los resultados no han sido positivos y ocupa uno de los primeros lugares, en el contexto mundial, con más muertes y muchos contagios al momento de escribir esta editorial.

El segundo común denominador es que, pese al sitio geográfico y época de presentación, se cumplen los mismos patrones en la historia de cualquier pandemia; el primero de ellos corresponde a los casos positivos y sus respectivas olas de incidencia; el segundo, a la falta de atención parcial de las enfermedades agudas (no COVID-19) y, a su vez, de las enfermedades crónicas preexistentes, que supone una crisis en los sistemas de salud.

El tercer común denominador, y no menos importante, son las secuelas psicológicas y económicas. Dentro del primer rubro, el principal aspecto es el estrés postraumático, primero en los trabajadores del sistema de salud y después en la población general. La secuela económica será la pobreza y todo lo que ella conlleva.

Los especialistas en gastroenterología también han formado parte de las “tropas de estudio” de la pandemia. La diarrea ha sido de los signos mayormente valorados en enfermos de COVID-19. Se ha observado que esta manifestación puede aparecer durante la fase aguda y hay varios artículos que hablan de posibles criterios pronósticos de gravedad por su presencia. Otras manifestaciones son: náusea, vómito, dispepsia, incomodidad y dolor abdominal. En los resultados de laboratorio puede haber alteraciones en las pruebas de función hepática. En este momento se han descrito seis variantes del virus, dos de los cuales han presentado mayor sintomatología gastrointestinal y hepática.

Algo que ha sido evidente en la consulta médica de gastroenterología en estos meses es la exacerbación de los síntomas funcionales, como los del síndrome de intestino irritable (en todas sus presentaciones [diarrea, estreñimiento, mixto y no clasificable]) y la enfermedad ácido péptica (enfermedad por reflujo gastroesofágico y enfermedad ulcerosa péptica). También han habido datos comúnmente relacionados con problemas psiquiátricos secundarios, principalmente trastornos de ansiedad generalizada y depresión mayor, por lo que es necesario que, además del tratamiento correspondiente a las manifestaciones gastroenterológicas, se aborde al paciente de forma integral con terapia de apoyo emocional de avanzada y siempre tomando en cuenta que muchos de los fármacos para tratar síntomas psiquiátricos tienen efectos secundarios sobre el aparato digestivo; por ejemplo, los antidepresivos tricíclicos no se recomiendan en estos casos y hay que evitarlos o realizar una selección adecuada.

Los médicos, en general, tenemos que recomendar una dieta equilibrada, sin alimentos chatarra o de poco valor nutricio. Para la enfermedad ácido péptica se recomienda evitar irritantes (grasas, café, tabaco, cítricos, condimentos); mientras que para el síndrome de intestino irritable, la dieta FODMAP (Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols). También es adecuado buscar soluciones para ejercitarse, a pesar de la cuarentena establecida, ya que esto ayuda a mejorar los problemas gastrointestinales, así como las manifestaciones psiquiátricas y emocionales.

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Este artículo debe citarse como: González-Linares JL. Manifestaciones gastrointestinales en el contexto de la pandemia por COVID-19. Medicus 2020;2(7):438-9.