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Especial A
Mayo, 2021.

La alimentación actual y su papel en las enfermedades gastrointestinales

Dra. Rosalina Rocha Manzano
Médico Cirujano con Posgrado en Nutrición y Ciencias de los Alimentos
Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Nutrición (SLAN)
y de la Asociación Mexicana de Nutriología A.C. (AMENAC)
Contacto: [email protected]

Existe una relación bidireccional entre la nutrición y las enfermedades gastrointestinales. Esto significa que muchas enfermedades digestivas pueden ser causa de alteraciones nutricias —como es el caso de todos los padecimientos malbasortivos intestinales—, así como ciertas enfermedades digestivas —como la enfermedad celíaca— pueden provocar problemas de nutrición como resultado de la ingestión de un elemento dietético en particular.

Las ENFERMEDADES GASTROINTESTINALES son la principal razón de consulta médica y LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE

En nuestro país, las enfermedades gastrointestinales son uno de los principales problemas de salud pública. En el ámbito nacional y mundial, son la principal razón de consulta médica y la primera causa de muerte.

La nutrición juega un papel esencial en los procesos celulares fisiológicos y es necesaria para la supervivencia de todos los organismos vivos. Los alimentos, sin embargo, también pueden percibirse como un “mal necesario” en personas seleccionadas que padecen alergias e intolerancias alimentarias y otras enfermedades.

El abordaje de los padecimientos gastrointestinales siempre debe contemplar una serie de recomendaciones alimentarias y nutricias dirigidas al paciente y a sus familiares o cuidadores. Sin embargo, aunque la dieta puede afectar en todas las vertientes de las enfermedades gastrointestinales, se han identificado dos factores nutricios que ejercen especial influencia en ellas: la influencia sobre la etiopatogenia de estos padecimientos (como sucede con las infecciones gastrointestinales, la intolerancia a la lactosa, la enfermedad celíaca, las alergias alimentarias, ciertas enfermedades hepatobiliares [litiasis biliar y la esteatohepatitis no alcohólica] e, inclusive, el cáncer de colon) y la influencia sobre el tratamiento de las enfermedades gastrointestinales (como el reflujo gastroesofágico, la úlcera gastroduodenal y el estreñimiento).

Como podemos darnos cuenta, el papel de los alimentos en las enfermedades hepáticas y gastrointestinales comunes es muy amplio. En ese sentido, el paciente comúnmente se enfrenta a mucha información que no necesariamente es fidedigna, además de que no siempre cuenta con la orientación de un profesional de la salud que lo guíe. Los mitos en torno a los alimentos populares que pueden ayudar o perjudicar la salud son muchos. Algunos de los que han podido ser desmentidos se refieren al uso de edulcorantes artificiales como sustitutos del azúcar, los cuales no son una herramienta óptima para adelgazar. También se ha desechado la premisa de que la mayoría de las personas que sospechan tener intolerancia a la lactosa en realidad no tienen malabsorción objetiva de este disacárido; de hecho, la mayoría de las personas con intolerancia a la lactosa pueden tolerar hasta 12 g de lactosa y actualmente se recomienda minimizar la evitación total de los lácteos. Otro aspecto que a menudo causa confusión es si las dietas ricas en fibra previenen la formación de divertículos, lo cual no ha sido demostrado hasta la fecha, pero la recomendación de su consumo generalmente se dirige a disminuir el riesgo de enfermedad sintomática en este tipo de pacientes.

Desde luego, no podemos dejar de mencionar la importancia de las medidas de prevención para reducir el riesgo de adquirir o padecer alguna enfermedad gastrointestinal. En términos generales, las recomendaciones se centran en evitar consumir alimentos en la vía pública, lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, hervir el agua, desinfectar las frutas y verduras, preparar correctamente los alimentos, ingerir suficiente cantidad de agua y llevar una buena alimentación.

Los pacientes con afecciones gastrointestinales deben ser abordados desde el punto de vista de la medicina integrativa. Existe una creciente evidencia que afirma que este abordaje puede mejorar los síntomas y, en algunos casos, influir directamente sobre la fisiopatología y el curso de la enfermedad. Los enfoques más comunes y bien estudiados son las terapias mente-cuerpo, la acupuntura, el uso de probióticos y otros suplementos dietéticos y la hipnoterapia, entre otros.

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Este artículo debe citarse como: Rocha-Manzano R. La alimentación actual y su papel en las enfermedades gastrointestinales. Medicus 2020;2(11):744-5.