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Especial A
Mayo de 2020.

Bebidas azucaradas: dulce amargura para mayores de 40 años

El Estudio del Corazón de Framingham,
iniciado hace poco más de 70 años, ha monitoreado diversas generaciones de
individuos a lo largo del tiempo para identificar las características que contribuyen
al desarrollo de enfermedades cardiovasculares (CV).

Un grupo de científicos estadounidenses del Instituto Nacional de Salud del Corazón, Pulmones y Sangre, e investigadores del estudio Framingham, realizaron un estudio epidemiológico nutricional —a partir de los grupos que participaron en diferentes periodos del Estudio del Corazón de Framingham— y seleccionaron a más de 5 900 personas para evaluar sus hábitos de consumo de bebidas. También realizaron exámenes de laboratorio en diferentes periodos y compararon los cambios en las concentraciones séricas de colesterol y triglicéridos durante un tiempo promedio de 12.5 años; a partir de estos datos, realizaron una clasificación de los participantes de acuerdo con el tipo y la frecuencia de las bebidas que consumieron.

Después de un seguimiento de aproximadamente cuatro años, el estudio reportó que los adultos que consumieron al menos una bebida azucarada al día mostraban una probabilidad 98% mayor de tener concentraciones bajas de colesterol HDL (c-HDL) y 53% de probabilidad para presentar altas cifras de triglicéridos (TG), en comparación con el grupo que consumía bebidas azucaradas de manera esporádica.

Aunque no se detectaron asociaciones consistentes con cambios adversos en el colesterol LDL y no-HDL, ni en el riesgo de dislipidemia, los investigadores recomiendan que el consumo de este tipo de bebidas sea moderado.

Una de las investigadoras del estudio, la Dra. Nicola McKeown, epidemióloga nutricional del Centro de Investigación de la Nutrición sobre el Envejecimiento Humano en la Universidad de Tufts (Boston, Massachusetts, E.U.), emitió las siguientes recomendaciones:

Los resultados de este estudio avalan las recomendaciones que anteriormente ya se venían haciendo, en el sentido de limitar el consumo de bebidas endulzadas con azúcar, e indican que la dislipidemia ocasionada por su consumo puede ocasionar un aumento del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares o eventos cerebrovasculares. Por su parte, un régimen dietético que incluya el consumo bajo de bebidas endulzadas con azúcar puede permitir conservar un perfil favorable de lípidos séricos.

Finalmente, el consumo de bebidas endulzadas bajas en calorías y de cantidades limitadas de jugo de fruta al 100% (hasta 1.5 porciones/día) no parecieron influir negativamente en las concentraciones de lípidos séricos, ni en el desarrollo de dislipidemia. De cualquier manera, los investigadores del estudio aconsejan que se modere la ingesta de este tipo de bebidas.