Card image cap
Armstrong-Zyrtec
Especial A
Marzo, 2021.

Diagnóstico del
trastorno bipolar
en niños y adolescentes

Dr. Manuel Sánchez de Carmona Luna y Parra
Médico Psiquiatra, Egresado del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente.
Expresidente del Capítulo Mexicano de la International Society for Bipolar Disorders, ISBD.
Profesor de Psiquiatría Clínica de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac.
Contacto: [email protected]

RESUMEN

Antiguamente se consideraba que el trastorno bipolar era un padecimiento psiquiátrico propio de la edad adulta; ahora sabemos que no es así. Gracias a estudios clínicos y epidemiológicos ha quedado claro que los trastornos bipolares pueden llegar a presentarse con toda su intensidad en la niñez y en la adolescencia. Debido al crecimiento y desarrollo normal del cerebro durante este tiempo de la vida, resulta un verdadero reto clínico diagnosticar el trastorno bipolar de manera oportuna y correcta dentro de este rango de edad. Este artículo enlista los principales síntomas depresivos y maníacos que se pueden presentar en el niño y en el adolescente y, a su vez, desarrolla el interesante nuevo concepto del pródromo del trastorno bipolar.

PALABRAS CLAVE

Trastorno bipolar juvenil, manía y depresión, tratamiento.

ABSTRACT

In the past, bipolar disorder was considered a psychiatric condition typical of adulthood, now we know that this is not the case. Thanks to clinical and epidemiological studies, it has become clear that bipolar disorders can present in full intensity in childhood and adolescence. Due to the normal growth and development of the brain during this time of life, it is a real clinical challenge to diagnose bipolar disorder in a timely and correct manner within this age range. This article lists the main depressive and manic symptoms that can occur in children and adolescents and, in turn, develops the interesting new concept of the prodrome of bipolar disorder.

KEY WORDS

Juvenile bipolar disorder, mania and depression, treatment.

Introducción

El trastorno bipolar en los niños y adolescentes ha generado en los últimos años mucha atención y escrutinio tanto a nivel académico como popular. Existe un notable incremento en el número de publicaciones médicas, libros y referencias en medios de comunicación que hablan sobre este tema. Este fenómeno refleja una clara elevación en la frecuencia del diagnóstico del trastorno bipolar en la población juvenil, generando cada día más evidencia clínica palpable de que no se trata de un padecimiento que comienza en la edad adulta.1

A pesar de las ambigüedades y controversia alrededor del diagnóstico del trastorno bipolar pediátrico, existe una serie sólida de estudios prospectivos que siguen a los hijos de padres con trastorno bipolar. Dichos datos ubican síntomas prodrómicos durante la infancia y adolescencia en los descendientes de padres bipolares, los cuales presagian el inicio de la enfermedad; o bien, otro grupo de niños y jóvenes en los que claramente se presentan síntomas definitivos del trastorno.1

Los datos actuales en la población entre los siete y 21 años de edad señalan una prevalencia de 2.06% para todos los padecimientos dentro del espectro bipolar, incluyendo el trastorno bipolar tipo I (episodios de manía y depresión), el trastorno bipolar tipo II (episodios de hipomanía y depresión), los trastornos ciclotímicos y los padecimientos afectivos no especificados; y una prevalencia de 0.49% cuando se trata específicamente del trastorno bipolar tipo I. Hay que recordar que este último padecimiento es la variante clínica con sintomatología episódica más evidente de ciclos de manía y depresión, mientras que el trastorno bipolar tipo II —que comprende períodos hipomaníacos alternados con depresión— es mucho más difícil de diagnosticar. Ambas variantes representan entidades clínicas que tienen un fuerte impacto en el desarrollo y calidad de vida de los infantes y adolescentes que las presentan.2,3

Asimismo, los estudios recientes nos muestran que cuando existen antecedentes familiares de primer y segundo grado con trastornos bipolares, claramente se eleva el riesgo de que se presenten síntomas afectivos subumbrales, y/o síntomas maníacos y depresivos en niños y adolescentes, llegando a una heredabilidad de hasta 70%.3

La El TRASTORNO BIPOLAR EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
ha mostrado un claro aumento en
su frecuencia de
diagnóstico

Sintomatología básica del trastorno bipolar juvenil

Diferentes grupos de investigación en América y Europa han desarrollado las pautas de estudio y trabajo clínico que describen la fenomenología del trastorno bipolar en niños y adolescentes. Lo más importante es que existe una consistencia en los hallazgos clínicos al realizar estudios metaanalíticos de los reportes de los principales grupos norteamericanos dedicados al diagnóstico y tratamiento de estos pacientes. En particular, existe consenso en que cerca de 90% de los casos con diagnóstico de trastorno bipolar pediátrico presenta un incremento de energía e ideas de grandiosidad. También ha habido concordancia respecto a la presencia de los principales síntomas convencionales de manía, con la excepción de la lluvia de ideas (que ocurre en 56%) y de hipersexualidad (se presenta en 38%).4-6 En la Tabla 1 se enlistan los principales síntomas de la manía en la población juvenil.

En el trastorno bipolar en niños y adolescentes, los episodios depresivos son también una entidad importante con manifestaciones clínicas propias de la edad. En contraste con la población infantil, los preadolesentes y adolescentes, al cursar por un período de síntomas depresivos, manifiestan los siguientes síntomas: estado de ánimo bajo, deprimido e irritable; cansancio y fatiga; pérdida de interés y placer; aislamiento, disminución en la concentración, ataques de hostilidad o rabia; falta de placer e interés; mayor toma de riesgos, insomnio e hipersomnio; abuso de drogas y alcohol, e ideas y actos suicidas.7,8

Comorbilidad

Diferentes estudios enfocados en la población infantil juvenil con trastorno bipolar han encontrado niveles elevados de comorbilidad elevada con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en 62%, seguido por el trastorno oposicional desafiante, trastornos de conducta, abuso y/o dependencia de sustancias y trastornos de ansiedad.9,10

Estos patrones de alta comorbilidad del trastorno bipolar con otros padecimientos son consistentes con la reportada en población adulta. El TDAH y la ansiedad de separación son más comunes en los pacientes con inicio muy temprano de los síntomas del trastorno bipolar (antes de los once años de edad); mientras que los trastornos por abuso y/o dependencia de sustancias, y los trastornos alimentarios, son comorbilidades más frecuentes en la población adulta.11

Deterioro funcional y calidad de vida

El trastorno bipolar en los niños y adolescentes ocasiona un considerable deterioro funcional y, por ende, genera una reducción en la calidad de vida de los jóvenes afectados y de sus familiares directos.

El empleo de
El TRASTORNO MEDICAMENTOS ESTIMULANTES
para el TDAH en comorbilidad con
TRASTORNO BIPOLAR es
MUCHO MÁS SEGURO
si se acompaña de un
estabilizador del estado de ánimo, como el
VALPROATO SEMISÓDICO

El trastorno bipolar juvenil se relaciona con patrones de comportamiento agresivo, problemas en la atención, sintomatología depresiva y ansiosa, comportamiento delictivo, problemas en su vida social, síndrome de supresión (abuso y/o dependencia de sustancias) y alteraciones en el proceso del pensamiento, generando serias complicaciones en su desempeño académico. Dicho deterioro frecuentemente se debe a un diagnóstico y tratamiento no oportunos, lo que impacta en el sano desarrollo del paciente juvenil con trastorno bipolar.12,13

Varios estudios de seguimiento longitudinal realizados en pacientes bipolares menores de los 18 años de edad indicaron que 44% de ellos había intentado suicidarse, en contraste con 22% de los pacientes depresivos. Al hablar de ideación suicida, la frecuencia en la población juvenil con trastorno bipolar es aún mucho más elevada: cerca de 72%, en contraste con 52% para los que padecen únicamente un trastorno depresivo mayor.13


Utilidad clínica

Existen muchas maneras en las que el diagnóstico del trastorno bipolar pediátrico ha demostrado una gran utilidad clínica, uno de ellos es su valor predictivo en cuanto a la clara y contundente asociación que existe entre la sintomatología del padecimiento y el grado de deterioro y carga, tanto para el cuidador como para el paciente afectado.13

El diagnóstico del trastorno bipolar pediátrico también muestra un importante valor pronóstico para evaluar los riesgos de suicidalidad, uso de sustancias y delincuencia juvenil.13,14

Aunque la mayor parte de los jóvenes experimenta períodos de recuperación y mejoría, existe un grupo donde los riesgos de recurrencia y recaídas son muy altos, por lo que, sin lugar a dudas, identificar a tiempo a esta población juvenil para iniciar su tratamiento adecuado y de manera oportuna podría prevenir, o por lo menos manejar mejor, las posibles eventualidades clínicas y de vida que podrían presentarse en un futuro.

El diagnóstico del trastorno bipolar juvenil también brinda un importante valor prescriptivo, ya que, en ocasiones, cuando no se identifica a tiempo la enfermedad puede haber medicamentos que lo empeoren y generen consecuencias negativas.14

Una vez establecido el diagnóstico del
trastorno bipolar, el
EQUIPO ESPECIALISTA
tratante puede tomar diferentes caminos
y ESTRATEGIAS TERAPÉUTICAS

Una vez establecido el diagnóstico del trastorno bipolar, el equipo especialista tratante puede tomar diferentes caminos y estrategias terapéuticas, como el uso de medicamentos estabilizadores del ánimo, entre los cuales se encuentran el valproato semisódico, el carbonato de litio y la lamotrigina. También está indicado el uso de antipsicóticos atípicos, como quetiapina y aripiprazol.13,14

Aunque la evidencia señala que la población juvenil con trastorno bipolar puede tolerar adecuadamente el uso de medicamentos estimulantes usados para el TDAH comórbido, existe el consejo general de que su empleo —tal como ocurre con el uso de antidepresivos— es mucho más seguro si se acompaña de un estabilizador del estado de ánimo. Este principio se basa en el fundamento de que algunas personas con trastorno bipolar podrían ciclarse; es decir, inducir un episodio maníaco al tomar estimulantes y antidepresivos como monoterapia.13,14

De igual modo, se recomiendan las intervenciones psicosociales concentradas en la psicoeducación, la psicoterapia cognitivo conductual y el abordaje familiar. En todos estos procesos es fundamental la educación sobre el padecimiento, que incluye, entre otros aspectos, la identificación de los síntomas, comprender la diferenciación de los episodios maníacos de los depresivos y la correcta identificación de los posibles desencadenantes de una crisis.14

Conclusión

Los hallazgos recientes sobre el diagnóstico del trastorno bipolar en la población juvenil reafirman que se trata de una enfermedad que, en la mayoría de los casos, inicia antes de la edad adulta. Los estudios de seguimiento a hijos de padres con trastorno bipolar, además de poner en evidencia la agregación familiar, también han contribuido al establecimiento de un pródromo del trastorno bipolar, cuya descripción deja claro que la enfermedad tiene un desarrollo gradual de síntomas aislados, pero que en un período de tres a 24 meses llega a la culminación del primer episodio. Establecer un periodo de síntomas prodrómicos abre la posibilidad de tomar oportunamente medidas preventivas y de tratamiento.

Uno de los argumentos más importantes que justifican la detección temprana de este padecimiento es que, en promedio, en el mundo siguen pasando hasta 10 años para que una persona reciba el diagnóstico de trastorno bipolar. Si empezamos a dirigir nuestra atención a los primeros síntomas del padecimiento, se podrán impedir —con un diagnóstico temprano— las consecuencias catastróficas que este suele provocar. La búsqueda de una calidad de vida óptima para el paciente con trastorno bipolar se logrará si la población afectada recibe el diagnóstico y el tratamiento de manera oportuna.

El reto más grande seguirá siendo diagnosticar con certeza el padecimiento en un cerebro que aún se encuentra en desarrollo. Se tienen que realizar muchos más esfuerzos para explorar otras pautas que sirvan eficazmente en el diagnóstico oportuno en la población juvenil.

Referencias

  1. . Youngstrom EA, Birmaher B, Findling R. Pediatric bipolar disorder: validity, phenomenology and recommendations for diagnosis. Bipolar Disord 2008;10:194-211.
  2. Youngstrom EA, Youngstrom JK, Starr M. Bipolar diagnoses in community mental health: achenbach CBCL profiles and patterns of comorbidity. Biol Psychiatry 2005;58:569-75.
  3. Geller B, Luby J. Child and adolescent bipolar disorder: a review of the past 10 years. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1997;36:1168-76
  4. Kowatch RA, Youngstrom EA, Danielyan A, Findling RL. Review and metaanalysis of the phenomenology and clinical characteristics of mania in children and adolescents. Bipolar Disord 2005;7:483-96.
  5. Cantwell DP. Classification of child and adolescent psychopathology. J Child Psychol Psychiatry 1996;37:3-12.
  6. Kowatch RA, Fristad MA, Birmaher B, Wagner KD, Findling RL, Hellander M. Treatment guidelines for children and adolescents with bipolar disorder. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2005;44:213-35.
  7. Soutullo CA, Chang KD, Díez-Suárez A, Figueroa-Quintana A, Escamilla-Canales I, Rapado-Castro M, et al. Bipolar disorder in children and adolescents: international perspective on epidemiology and phenomenology. Bipolar Disord 2005;7:497-506.
  8. Wozniak J, Biederman J, Kiely K, Ablon JS, Faraone SV, Mundy E, Mennin D. Mania‐ like symptoms suggestive of childhood‐ onset bipolar disorder in clinically referred children. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 1995;34:867-76.
  9. Leibenluft E, Blair RJR, Charney DS, Pine DS. Irritability in pediatric mania and other childhood psychopathology. Ann N Y Acad Sci 2003;1008:201-18.
  10. Harrington R, Myatt T. Is preadolescent mania the same condition as adult mania? A British perspective Biol Psychiatry 2003;53:961-9.
  11. Gracious BL, Youngstrom EA, Findling RL, Calabrese JR. Discriminative validity of a parent version of the Young Mania Rating Scale. J Am Acad Child Adolesc Psychiatry 2002;41:1350-9.
  12. Bhangoo RK, Dell ML, Towbin K, Myers FS, Lowe CH, Pine DS, et al. Clinical correlates of episodicity in juvenile mania. J Child Adolesc Psychopharmacol 2003;13:507-14.
  13. Duffy A, Alda M, Kutcher S, Cavazzoni P, Robertson C, Grof E, et al. A prospective study of the offspring of bipolar parents responsive and nonresponsive to lithium treatment. J Clin Psychiatry 2002;63:1171-8.
  14. Findling RL, Youngstrom EA, McNamara NK, Stansbrey RJ, Demeter CA, Bedoya D, et al. Early symptoms of mania and the role of parental risk. Bipolar Disord 2005;7:623-34.

____________________________

Este artículo debe citarse como: Sánchez de Carmona-Luna y Parra M. Trastorno bipolar en el paciente adolescente. Medicus 2021;2(10):678-84.